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¿Cómo tratar la ligirofobia, fonofobia o fobia a los ruidos fuertes? Un punto de vista psicológico

fobia a los ruidos fuertes

Tabla de contenidos

Hola, amantes y estudiosos de la psicología. Vuelve Diciembre, época donde es frecuente observar muchas personas con miedos, primordialmente la fobia a los ruidos fuertes. Y es porque estamos llegando al final de un año bastante convulso y diferente a las tradiciones y costumbres. ¿La diferencia con otros años? La pandemia y sus restricciones en todos los ámbitos de la vida.

¿Qué es la fobia a los ruidos fuertes? Sus nombres pueden ser ligirofobia o fonofobia y es un miedo irracional al sonido repentino, fuerte o agudo. Diciembre se ha caracterizado en la historia por ser un mes con muchas actividades y efectos especiales.

Una de ella son los lanzamientos de fuegos artificiales (petardos) y adornos que involucran globos y más. A pesar de ser festivo, para muchos esta algarabía representa los “sonidos del miedo”. Y es estos ruidos repentinos pueden ser molestos y hasta dolorosos.

La mejor manera de conocer la mejor información de esta fobia a los ruidos es con centroserendipia.es. Así que hemos hecho una investigación sobre la ligirofobia, sus causas y los tratamientos mejor evaluados por la psicología.

¿Qué es la ligirofobia o fonofobia?

La ligirofobia, conocida también como fonofobia, es un miedo a los ruidos fuertes (agudos) de manera repentina. Ambas son definidas como “cualidades” adversas del ser humano. Pertenece a los trastornos de ansiedad y no a algún tipo de enfermedad auditiva.

El diccionario de la Real Academia todavía no las define como tal. Lo que si define concretamente es la palabra Fobia. Viene del griego Phobia, derivada de Phobos “Temor” e ia “cualidad”. Es decir que la fobia desde la psiquiatría es una aversión de carácter “exagerado:

“Temor angustioso e incontrolable ante ciertos actos, ideas, objetos o situaciones, que se sabe absurdo y se aproxima a la obsesión”.

Fonofobia proviene del griego phonos que significa “sonido articulado”. En el caso de Ligirofobia, la palabra viene del griego “ligir” que significa “sonido agudo”. En ambos casos, y unido con el concepto formal de fobia es:

Temor o miedo irracional e incontrolable a los ruidos o sonidos, articulados o agudos. Es un tipo de trastorno común en los niños, pero también la padecen los adultos.

Definición y diagnóstico del DSM-V

Los términos definidos anteriormente no cuentan con un concepto específico por parte de la psicología. Más bien pertenecen al conjunto de trastornos correspondientes a la ansiedad o fobia específica. Los siguientes apartados de los criterios diagnósticos especifican la “fobia específica”:

  1. Miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica. Este es el principio general de la fobia a los ruidos fuertes (ligirofobia o fonofobia).
  2. El objeto o la situación fóbica casi siempre provoca miedo o ansiedad inmediata. Se puede decir que la ligirofobia se da en circunstancias específicas como fiestas o celebraciones.
  3. El objeto o la situación fóbica se evita o resiste activamente con miedo o ansiedad intensa. Un ejemplo sería el miedo a los globos en una fiesta, pues pueden explotar espontáneamente. Otro sería el miedo a los petardos en festividades como la navidad.
  4. El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantea el objeto o situación específica. Por ello se clasifica como trastorno, porque se exagera en las consecuencias.
  5. Ansiedad, miedo y evitación son persistentes con una duración de unos 6 meses. Esto es lo que los separa como trastorno con respecto a los temores transitorios comunes. Esto último es común en la población, sobre todo en los niños.
  6. Por lo general, el paciente puede manifestar cuadro clínico de malestar. No obstante, lo más representativo es el deterioro del entorno social y laboral u otras áreas de influencia.

Hiperacusia y Misofonía: diferencias con la fobia a los ruidos fuertes

Estos trastornos son diferentes de la patología conocida como hiperacusia. Es un tipo de enfermedad auditiva se origina directamente en estas vías como una reacción a los sonidos fuertes. Las personas perciben los sonidos normales con mayor elevación acústica. Ahora bien, los pacientes pueden o no sufrir de problemas auditivos.

La misofonía en cambio es una aversión o sensibilidad selectiva a ciertos sonidos, indicio de un trastorno neurológico. Es una intolerancia selectiva a sonidos frecuentes producidos exclusivamente por el cuerpo de otras personas. Comer, toser, masticar y más son algunos de estos ruidos específicos.

Estos ruidos para la gran mayoría son indiferentes e incluso agradables. La diferencia entre las fobias y las aversiones parte del hecho que producen malestar, no miedo ni ansiedad. Además, los estímulos son diferentes a lo de las fobias.

La misofonía es un término de reciente acuñación, desde el año 2000. Pertenece a los trastornos obsesivos compulsivos de la personalidad. Ahora, su uso no es todavía certificado para la calificación hacia los pacientes que pueden tener sintomatología.

Tipos más comunes

Entre los tipos más comunes de fobia a los ruidos fuertes mencionaremos los siguientes:

Ligirofobia o fonofobia producto de globos hinchados

es el miedo a los ruidos fuertes producto de globos. En este caso se presenta una ansiedad negativa porque exploten de forma espontánea. Algunas personas incluso desarrollan aversión a ir a lugares donde los tengan. Un ejemplo sería una fiesta de cumpleaños.

Por explosión de petardos o fuegos artificiales

Ansiedad o sensibilidad al ruido provocado por la explosión de petardos, mascletás o sonido de cohetes. Esto se puede manifestar en cuando una persona los tira o se escuchan de lejos.

También puede llegar a someter a la persona a esta situación con tan solo pensarlo. En algunos casos, la persona evita estos lugares por el miedo que le infunde este tipo de efectos. Aquí también se puede incluir el miedo a los truenos y su ruido estridente y repentino.

Características de la fobia al ruido

Una de las principales características de esta fobia es la normalidad con la que la persona desarrolla su vida. Sin embargo, permanece constantemente huyendo de las situaciones o cosas que den miedo, como el ruido.

Esta normalidad incluye que las personas que padecen fobia al ruido reconocen que sus miedos son exagerados o irracionales. Pero, a pesar de esta aceptación, no pueden controlar sus respuestas corporales ante tales circunstancias.

De acuerdo con el DSM-V, las personas presentan un miedo a situaciones, las que pueden denominarse estímulos fóbicos. El nivel de miedo a experimentar puede variar claramente a medida que aumenta la exposición. Asimismo, la experiencia puede ocurrir de manera anticipada.

La presencia de fobia o ansiedad es diferente en niños que en adultos. Las características de fobia o ansiedad aparecen inmediatamente y no de forma retardada ante la presencia o pensamiento estimulante.

Otras características relacionadas:

  • La persona tiende a evitar las fuentes de su miedo. Aquellos sitios donde existan estímulos fóbicos que puedan ser fuente de ruidos. Esta es una de las características más peligrosas porque desarrollan mucho más miedo.
  • Otra de las características es que intentan tomar el control de sus reacciones de forma autónoma. Para ello recurren a la relajación o la tranquilidad durante el evento, pero no pueden lograr el efecto. Entonces pierden el control y sobrevienen los síntomas como mareos, cambios de humor y otros. Entre más control buscan, paradójicamente más lo pierden.
  • Pedir ayuda ante estas situaciones es típica de los niños. Sin embargo, es necesario ayudar a canalizar y enfrentar estos contextos. Si no se realiza este trabajo, la sobreprotección puede aumentar la fobia. Además, irá creciendo con el paciente e invalidando su desenvolvimiento para realizar su vida normal.

Causas de la ligirofobia o fonofobia

Aunque las causas pueden ser variadas, este tipo de fobia se origina posterior a un evento o acontecimiento traumático (negativo). Esta fobia específica frecuentemente es producto de experiencias traumáticas en la infancia, con asociación directa o indirecta.

Además, cuando la expectativa del paciente concuerda en nivel de peligrosidad con la experiencia, se afianza la fobia. En este caso, la experiencia se vuelve un estímulo de representación para el peligro.

La información que se tenga sobre el estímulo también es crucial. Un error o datos negativos pueden devenir en el desarrollo de la fobia. Asimismo, las conductas aprendidas por imitación y las costumbres culturales son participantes en las causas de adquisición de la fonofobia.

Síntomas que causa el trastorno o fobia a los ruidos fuertes

Por lo general, las personas que padecen este trastorno, manifiestan los síntomas de fobia a través de la ansiedad. En este caso, se siente una ansiedad incontrolable producto del objeto del miedo.

Así que el cuerpo empieza a emitir señales de amenaza, o de necesidad de huir. No obstante, no son definitivos, sino que son subjetivos, ya que dependen del paciente y sus sensaciones.

Entre los síntomas que puede presentar este trastorno ante los ruidos fuertes, se tiene:

  • Ansiedad por sensibilidad al ruido.
  • Dolor de cabeza.
  • Deseo de huir.
  • Exceso de sudoración.
  • Ritmo cardíaco alterado producto de los ruidos fuertes o agudos.
  • Temblores o escalofríos.
  • Náuseas, mareos o desmayos.
  • Ataques de pánico.
  • Cambios radicales de humor.

En cuanto a los sentidos y funciones orgánicas, primero existe un aumento de la presión arterial. Además, aumenta el bombeo de sangre del corazón a alta velocidad para que los músculos tengan la energía para correr. Las pupilas se dilatan mejorando la visión y el oído se sensibiliza.

Tratamiento de las fobias a los ruidos fuertes

Desde la psicología, la terapia para combatir la fobia permite que cada paciente pueda sobrellevar los síntomas. Ahora bien, no existe un tratamiento único desde la perspectiva de la psicología. Por tanto, deben realizarse diversas actividades para trabajar el miedo en adultos procedente de ruidos.

El proceso terapéutico tiene como propósito tratar la fobia e inducir el cambio de manera natural. Las experiencias psicoterapéuticas deben ser completamente planificadas, lo cual las convierte en herramientas de solución. Primero se trabaja en la construcción de soluciones y una vez encontradas, se evalúa el origen o problema.

Solo bajo el acompañamiento y la prescripción médica, se pueden tomar fármacos recetados. Tienen el propósito de reducir los efectos nocivos como la ansiedad y el estrés. Entre las principales psicoterapias para el tratamiento de la ligirofobia podemos mencionar las siguientes:

Tratamiento terapéutico cognitivo conductual

Representa el tratamiento a la ligirofobia o fonofobia más eficaz contra estos trastornos. Este tipo de terapia basa su propósito en el entendimiento de las fobias. En este caso se explica su naturaleza, la actuación del cerebro y las técnicas de combate.

En este caso, se presenta el estímulo fóbico sin permitir que el individuo realice medidas para evitarlo. Es normal que la ansiedad aumente, pero no hasta los niveles críticos, sino ligeramente inferior a ellos.

No obstante, esta terapia debe ser aceptada mas no obligada. La desensibilización debe hacerse de forma progresiva y controlada, mezclando la exposición con sonidos agradables. Como un procedimiento rutinario de la TCC para la fobia a los ruidos fuertes se tiene:

  • Se anima al paciente de manera controlada a aproximarse lo más que pueda al estímulo fóbico.
  • Se busca el compromiso de la persona a mantenerse expuesto al estímulo hasta que desaparezca la ansiedad.
  • Cada vez que la persona sienta disminución de ansiedad, se instará a que siga aproximándose más.
  • Es necesario que se acompañe la exposición con relajación como su respuesta antagónica.

Se conoce como instrumento de jerarquización a la herramienta aplicada para esta terapia. Para ello es necesario ir enumerando las etapas de exposición de acuerdo al nivel de ansiedad cada 10 minutos. Se pide al paciente que vaya puntuando las situaciones de 0 a 10 en cuanto a la sensación de ansiedad. Luego se va ordenando cada una.

¿Qué se quiere lograr en estos casos? La habituación y normalización en la percepción de los estímulos fóbicos. Después de varias sesiones, el estímulo no producirá la respuesta de ansiedad que era frecuente.

Relajación corporal

Por último, entre las psicoterapias para la ligirofobia y su tratamiento, se manejan las técnicas de relajación supervisadas. Vimos con anterioridad que las personas de forma autónoma tratan de tomar el control. No obstante, tratando de controlar, se descontrolan.

Por ello, en la terapia sobre como quitar el miedo a los ruidos fuertes, envuelve una relajación dirigida. En este caso, se involucran músculos o técnicas respiratorias con el fin de que el paciente tenga control de emociones.

La relajación muscular debe darse de manera progresiva. Para ello hay que ser consciente de la tensión generada para irla eliminando gradualmente. En ese caso, se debe enseñar a observar la ubicación de la tensión muscular, relajándose con cada espiración.

Para la ligirofobia, el tratamiento con respiración es fundamental. Consiste en aprender a cambiar la respiración rápida por una aspiración lenta. Entre las técnicas aplicadas podemos revisar:

  • Aprender a respirar abdominalmente concentrando la respiración en movimientos lentos, suaves. Se debe hinchar el abdomen lentamente al respirar y hundirlo al exhalar. Para afianzar el resultado, es recomendable colocar la mano debajo del ombligo.

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Referencias:

American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.

Carrillo, A. Fonofobia (miedo a algunos sonidos): síntomas, causas y tratamiento. Recuperado de: https://psicologiaymente.com/clinica/fonofobia

Guzmán Martínez, G. Ligirofobia (miedo a los sonidos fuertes): síntomas, causas y tratamientos.

Recuperado de: https://psicologiaymente.com/clinica/ligirofobia

Herrero R. (2016) Petardos contra la ligirofobia o el miedo a los ruidos fuertes. Recuperado de: https://www.redcenit.com/petardos-contra-la-ligirofobia-o-el-miedo-a-los-ruidos-fuertes/

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Maria Jose Jiménez. Centro Serendípia

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Fecha de modificación: 02/09/2020

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